El documento asegura que la obsesión de los menores con los videojuegos, la televisión y los ordenadores está causando daños en el desarrollo infantil, así como problemas físicos a largo plazo. El autor del estudio, el psicólogo Aric Sigman, expone que un adolescente británico promedio permanece seis horas diarias frente al ordenador o la televisión en casa —eso sin contar el tiempo que utilizan las pantallas en la escuela-. En Norteamérica, el promedio es de casi ocho horas. Pero, según Sigman, los efectos negativos en la salud comienzan después de que uno permanezca sentado más de dos horas, e incluyen riesgo de obesidad y problemas cardiacos a largo plazo.
Los tres primeros años de vida son críticos en el desarrollo del cerebro, explica Sigman, y los niños necesitan interactuar con sus padres, frente a frente, no con una pantalla de ordenador o televisión.
El departamento de Sanidad de Estados Unidos considera la reducción de la exposición a las pantallas como una prioridad de salud, buscando “incrementar la proporción de niños de 0 a dos años que no ven la televisión o vídeos durante la semana” y aumentar la proporción de los mayores de 18 años que no pasan más de dos horas diarias frente a una pantalla.
Sigman va un poco más allá sugiriendo que nada de televisión, ordenadores o videos para los menores de tres años, y aboga por incrementar gradualmente a un máximo de dos horas la exposición a las pantallas para los mayores de 16. Los padres deben “promover” el no tener ningún tipo de aparatos audiovisuales en los dormitorios, según manifiesta el médico, y ser conscientes de que sus propios hábitos tienen influencia sobre sus hijos. (Tomado de psiquiatria.com)
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