jueves, 1 de noviembre de 2012

La obsesión con la televisión, los ordenadores y los videojuegos provoca daños en el desarrollo infantil.

Según un estudio publicado por la revista médica británica Archives of Disease in Childhood se deberían establecer límites sobre la cantidad de tiempo que los niños pasan frente a la televisión y restringir la exposición a los menores de tres años.

El documento asegura que la obsesión de los menores con los videojuegos, la televisión y los ordenadores está causando daños en el desarrollo infantil, así como problemas físicos a largo plazo. El autor del estudio, el psicólogo Aric Sigman, expone que un adolescente británico promedio permanece seis horas diarias frente al ordenador o la televisión en casa —eso sin contar el tiempo que utilizan las pantallas en la escuela-. En Norteamérica, el promedio es de casi ocho horas. Pero, según Sigman, los efectos negativos en la salud comienzan después de que uno permanezca sentado más de dos horas, e incluyen riesgo de obesidad y problemas cardiacos a largo plazo.

Los tres primeros años de vida son críticos en el desarrollo del cerebro, explica Sigman, y los niños necesitan interactuar con sus padres, frente a frente, no con una pantalla de ordenador o televisión.

El departamento de Sanidad de Estados Unidos considera la reducción de la exposición a las pantallas como una prioridad de salud, buscando “incrementar la proporción de niños de 0 a dos años que no ven la televisión o vídeos durante la semana” y aumentar la proporción de los mayores de 18 años que no pasan más de dos horas diarias frente a una pantalla.

Sigman va un poco más allá sugiriendo que nada de televisión, ordenadores o videos para los menores de tres años, y aboga por incrementar gradualmente a un máximo de dos horas la exposición a las pantallas para los mayores de 16. Los padres deben “promover” el no tener ningún tipo de aparatos audiovisuales en los dormitorios, según manifiesta el médico, y ser conscientes de que sus propios hábitos tienen influencia sobre sus hijos. (Tomado de psiquiatria.com)

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